Mi
primer recuerdo de Les Diables Rouges se remonta al Mundial de Italia 90. Yo era un moco inquieto de nueve años que ya
prestaba, por aquél entonces, un ávido interés por los torneos de selecciones.
Me llamó la atención su ´10´, Enzo Scifo,
elegido segundo mejor jugador de ésa Copa del Mundo (Matthäus MVP). Pero, no
fue el único: la escuadra de Thys, que venía de alcanzar las semifinales en
México, no se reducía al talentoso canalizador: ahí estaba el gatuno Preud´homme, sucesor de Pfaff, arquero
de marcada personalidad y encrespada cabellera. Van der Elst, pilar estructural de la maquinaria belga, presente en
otros cuatro Mundiales. Ceulemans,
aquél espigado y formidable rematador, ya en los últimos coletazos de su
carrera. O el incombustible capitán Eric Gerets,
uno de los laterales más incontenibles que el fútbol haya dado. Vervoort, Grün
o Degryse daban forma a un combinado que cayó a la lona en octavos, ante
Inglaterra, con el célebre y agónico gol de David Platt.

Recuerdos
fugaces dieron paso a un ensamblaje más racional en las fases finales del
Mundial de USA 94, Francia 98 y Corea del Sur-Japón 02. Y mi sensibilidad con el fútbol belga decrecía con el paso de los
torneos, al compás de su fuga de estrellas, y al silencio de las no emergidas.
El panorama en mi mundo subjetivo era tal que así: me seguía diciendo mucho
Scifo; me dio rabia que Nilis no
llegase donde esperábamos; el potente Wilmots convencía, Goor era delicioso
pero inconstante; los Mpenza más apariencia exótica que rentabilidad. Y así.
Cositas y detalles.
Han pasado diez grisáceos años desde su
última participación (siguen Simons y
Van Buyten, los últimos de la fila) y a 20 de noviembre de 2012 estamos
capacitados para afirmar, con rotundidad y alevosía, el renacimiento belga. Ojo, no un renacer cualquiera: su absorbente
cúmulo de talento nos obliga a etiquetarla entre las potenciales candidatas
dentro de Europa. No sabemos que será de ella pero sí podemos intuir de lo que
podría ser capaz.

El
exjugador Marc Wilmots está a los
mandos desde escaso medio año. El reto es exigente pues recientemente se ha
achacado a la prometedora hornada un carácter liviano y poco dado a la
adaptación en contextos de máxima competitividad. Lo cierto es que los diablillos están aprendiendo a sufrir y
ya campean en el exigente Grupo A –al alimón con Croacia- camino al Mundial 2014 de Brasil. Tres victorias
[0-2 en Gales, 0-3 en Serbia y 2-0 ante Escocia] y un empate [en Bruselas ante
Croacia]. Van ganando automatismos. Y por bastones y cachavas sumarán en
experiencia: la media de edad de los 18
jugadores más utilizados no llega a 24 años.

Wilmots
ramifica el nutrido 4-5-1 en un
4-1-4-1, 4-2-3-1 y 4-3-3. Juega con los esquemas en salida y cierre según el
rival. Dos factores determinan que su sistema tenga X o Y esquema: la altura de la presión y la posición
del gran Fellaini. Sabedor del talento que destilan sus futbolistas, suele
robar alto y volar hacia el área rival; pero también recuperar en zonas
intermedias, para pausar y dar tiempo a juntarse a su línea defensiva. Una
línea que derrocha calidad a la vez que se muestra vulnerable en situaciones de
máximo riesgo.

Me
gusta la personalidad y la jerarquía que exhibe Thibaut Cortouis (Atlético. 20 años)
bajo palos. Va asentando su titularidad y ganando la partida a Simon Mignolet
(Sunderland. 24 años). Carácter para ordenar una defensa de cuatro que no
defiende cerca de él cuando el cuero está en campo contrario, pero que se junta
para salir desde Vermaelen (habitualmente). Su perfil académico y envergadura (1,98 m) le permite dominar el área
chica, atacar centros laterales y medir bien los tiempos. Colocación y reacción
para llegar a las esquinas. Ágil en el uno contra uno para su corpulencia. Muy
completo. Sus fallos fruto de la inexperiencia cada vez son menores y está
siendo su temporada de consagración antes
de dar el salto al Chelsea. Tal vez su mayor lunar sea su juego de pies.
Mignolet es sólido y solvente. 193 centímetros de elasticidad y reflejos.
Activa mejor que Courtois en los saques de puerta. Muy seguro, pocos fallos
cuantificables, pero sin ese olor a
portero dominante que sí desprende Cortouis. El veterano Jean-François
Gillet (Torino. 33 años) es el tercer portero.

Quizá
tengan la retaguardia con mejor salida
de balón del continente: Vermaelen, Vertonghen, Alderweireld o Kompany son
sinónimo de primer pase limpio. El epicentro inferior se ve difuminado, lo cual
es bueno para burlar presiones focalizadas en un punto débil. El overbooking de centrales de nivel se
traduce en que los carriles los ocupan centrales puros que pueden desenvolverse
tanto por fuera como por delante de la defensa. Hablamos de Alderweireld y
Vertonghen.
Toby Alderweireld (Ajax. 23 años) es planta y colocación. Proyección
ofensiva media, siendo más lateral de
apoyo -para descongestionar- que de ruptura. Dominio aéreo. Busca comodidad
en defensa posicional para exhibir contundencia en los cruces cortos. En
espacios muy anchos sufre más, tanto corriendo hacia atrás como abarcando
horizontal. Por dentro, es innegociable la dupla Kompany-Vermaelen. Vincent Kompany
(Manchester City. 26 años) se ha instalado en la élite de la posición. Percha
(1,93 m) para dominar el juego aéreo, el cuerpo a cuerpo y los cruces. Es el más elástico de los centrales belgas.
Ordena la línea en el achique y el fuera de juego. Preciso con balón. Su
poderío físico y velocidad son fundamentales para acorazar la zaga. A veces,
comete fallos de concentración, sobre todo en los partidos de altos vuelos,
donde debe aprender a sufrir. Thomas Vermaelen (Arsenal. 27 años) actúa a la
izquierda de Kompany. Zurdo de exquisito
pase, desplazamiento y conducción. Capacidad de liderazgo. Asume
responsabilidades pero se expone mucho en campo abierto, principalmente a su
espalda. Tácticamente es pulcro y defendiendo de cara un fortín (juego aéreo,
marcaje y colocación). Tiene mucho gol. Los problemas físicos le restaron
continuidad y seguridad. Puede actuar de lateral. Jan Vertonghen (Tottenham. 25 años)
es el ´3´ de Wilmots. Versátil para jugar de central, lateral, pivote o
volante. Para no ser menos, sus cualidades técnicas también son sobresalientes.
Contundente, duro, potente y dado a la anticipación: por tierra y aire. Se
proyecta más que Alderweireld. Escoge bien en corto-largo y posee un misil en su zurda. Si hablamos
de su punto débil hay que hacer alusión a su capacidad de reacción en el uno
contra uno. Necesita cerca de Vermaelen pues lo pasa mal ante extremos
habilidosos.

Recambios.
Diferente a Alderweireld es el volante reconvertido Guillaume Gillet (Anderlecht. 28
años), que pelea por la titularidad en el ´2´. Gana todo el pasillo cuando
Wilmots apuesta por un interior para el sector central. Muy ofensivo. Rápido, descarado en el uno contra uno y resolutivo
ante su par. Sin el dominio táctico y la corrección horizontal del anterior.
Pierde más la posición aunque rectifica mejor en esfuerzos prolongados. Nicolas Lombaerts
(Zenit. 27 años) es el primer recambio para los centrales y el lateral izquierdo.
Central correoso, valladar aéreo, expeditivo, perfil marcador. Menos criterio técnico que los anteriores. No se
complica y defiende bien de cara. Buen complemento cuando falla uno de los
titulares. El veterano Daniel Van Buyten (Bayern. 34 años), Laurent Ciman
(Estándar de Lieja. 27 años) y Sébastian Pocognoli (Standard de Lieja. 25 años)
abastecen el fondo de armario defensivo.
Decía
antes que el nutrido medio del campo está formado por cinco jugadores que,
según las circunstancias y los nombres, inciden en diferentes zonas. Factor que
de por sí nos desvela dos rasgos de los centrocampistas
belgas: polivalencia y dinamismo. El denominador común suele ser el
siguiente: un mediocentro vivaz en la salida y rapaz en la recuperación; un
interior de constantes apoyos, conducciones y combinaciones; un interior de
furia, quite, verticalidad y segunda jugada; dos extremos mentirosos que
dominen su sector exterior y el interior. Todos
se sienten cómodos con el balón y el técnico potencia esa idea.

Tras
su despampanante traspaso, estamos viendo al temperamental Axel Witsel (Zenit. 23 años) cerrar
como vértice. No sólo tiene calidad técnica, visión de juego y fluidez mental
para dividir los ejes; también es agresivo en el tackle, fuerte en el marcaje y
continuo para robar. Gira bien y siempre ofrece soluciones ante presiones
exigentes. Se adapta a ritmos bajos y
altos. El extraordinario y exótico Marouane Fellaini (Everton. 24 años) es el jugador
que marca la frontera del esquema táctico. Le vemos de pivote, de interior
recibiendo a la altura de Witsel, de interior en horizontal con Dembélé, de
mediapunta, de segundo delantero…y casi siempre buscando sorprender en segunda
jugada o ganando en prolongación. Hablar de Fellaini es hacerlo de un jugador atemporal, bizarro y magnético.
Uno de los mejores de la Premier League. 194 centímetros de coordinación y
equilibrio. Vertical como pocos. Abanico
de controles. Incisivo sin balón y habilitador con él. Punch dentro del área. No se siente tan cómodo como Witsel o Defour
dominando largas posesiones, pero técnicamente es muy completo y está
aprendiendo a que el balón no le queme. Soberbio táctica y físicamente. No
tiene claro Wilmots que Steven Defour (Porto. 24 años) sea suplente de
aquellos. Le gusta, y mucho, para jugar escalonado de Witsel o Fellaini. Puede ser primera referencia por la
habilidad que tiene para proteger el balón. Notable rango de pases, generoso en
lo colectivo, inteligente, técnico. Centro de gravedad bajo que lo convierte en
difícil de detectar en el regate. Menudo, que no débil, talón de Aquiles en el
dominio aéreo. Moussa
Dembélé (Tottenham. 25 años) es el interior izquierdo. Solidario en
el apoyo y brillante en la orientación. Rápida
zurda de muchos kilates: alto porcentaje de acierto en pases, fina
conducción que invita al desborde y facilidad para pegarla desde fuera del
área. Capacidad aeróbica. Sigue ganando en criterio táctico y bagaje defensivo.
Recordemos que hasta hace año y medio era un extremo o segundo delantero.

Dueño
de una de las dos posiciones abiertas del ataque es, indudablemente, Eden Hazard
(Chelsea. 21 años). Jugador franquicia
del proyecto belga. Llamado a decidir en esas semis de Champions o esos
cuartos de un Mundial. Me ahorro describir al jugador europeo con más
proyección, con permiso de Isco y Götze. Entiendo que cualquier lector podría
compilar, por sí mismo, un listado con sus cualidades. Lo que sí me interesa
más es hacer hincapié en su posición.
Una posición que bien puede ser de partida por la derecha o por la izquierda.
Con De Bruyne escorado al flanco diestro, Eden parte por el siniestro para
crear mediante diagonal y generar ventajas en el pasillo central a espalda de
los medios rivales. Con Mertens dentro, puede permutar posiciones (cobrando más
sentido el 4-2-3-1) o ser protagonista como ´7´. Lo mismo que con Chadli, que
adora la banda cambiada pero el seleccionador ya le ha sacado provecho
alternando el carril derecho y el central. Tanto Hazard como sus compinches
manejan todo el ancho: un 4-2-3-1 potencia su movilidad y un 4-1-4-1/4-3-3
requiere más destreza en el entendimiento entre interior y extremo. Todos suelen tirar la línea a una
considerable altura, obteniendo la cohesión desde Fellaini.

El escurridizo Dries Mertens
(PSV. 25 años) es puro desequilibrio entre líneas. Buen olfato. Posee un uno
contra uno rompedor y un disparo seco que potencia recortando en la frontal con
el fuera-dentro. También otorga amplitud exterior desbordando por fuera. Veloz
en contragolpes y bullicioso en ataques posicionales. Uno de los jugadores más útiles como revulsivo y productivo en espacios
reducidos. Kevin
de Bruyne (Werder Bremen. 21 años) tiene una pinta a crackazo que
echa para adelante. Viene jugando a pierna natural, ahí me gusta mucho. Su pierna derecha es un guante dispuesta a
poner ´bananas´ en el corazón del área, siendo el jugador que mejor activa
pegadito a la cal y minimizando el efecto embudo ante defensas muy cerradas y
no giradas. Su radio de acción es amplísimo y sus gestos técnicos pura seda. Protagonista a balón parado. Elige bien
y detecta con destreza las zonas interiores ventajosas. Le falta un plus
físico: en el momento en que su rendimiento defensivo vaya a más estará
capacitado para dominar partidos en posiciones más retrasadas. Nacer Chadli
(Twente. 23 años) es otro de los jóvenes aventajados. Potencia, electricidad, ritmo
y superioridad física. Rompe con balón y
sin él. Su gran cualidad es aventajar a su par por repertorio técnico como
por zancada. Con la selección incide unos metros más atrás que en la
Eredivisie. Y no lo ha hecho nada mal, pese a que no es un avezado en los
ataques pausados. Hay mucho material en el jugador de origen magrebí, mientras
se está naturalizando su posición definitiva.

Kevin Mirallas (Everton. 25 años) es un asiduo de las convocatorias.
Hasta la irrupción de Benteke y Lukaku era empleado como solitario punta, ahora
viene desempeñando –Everton y Bélgica- la función de delantero escorado a una banda. Entiendo que es su posición más
idónea ya que es un jugador muy rítmico, con facilidad para la asociación y
velocidad para salir por fuera. También para levantar la cabeza y conceder ese
segundo para ganar espacios. Maarten Martens (AZ. 28 años) no ha contado de
momento para Wilmots, antes sumaba con su capacidad para pisar área, habilitar
y driblar. El que sí ha debutado con el técnico belga es Ilombe Mboyo (Gent. 25 años),
mostrando mucho desparpajo arrancado desde la banda. Potencia de la escuela
africana. El veterano mediocentro Timmy Simons (Nuremberg. 35 años) y Jonathan Blondel
(Brujas. 28 años) son opciones para robustecer el centro del campo. Simons
también ha jugado bastante de central.

Bélgica
ya parte con un ´9´ referencia. Lo
titularidad de Benteke es merecida, su rendimiento está siendo superior al de
Lukaku. Christian
Benteke (Aston Villa. 21 años) lleva cuatro goles en nueve partidos: una cifra más que considerable
(Lukaku lleva uno menos habiendo jugado el doble de partidos). Mucha movilidad
para barrer todo el frente, recepcionar escorado o de espaldas para facilitar
la llegada de la segunda línea. Garbo congoleño en arrancada a espalda de
centrales. Perímetro físico más que considerable para ganar el cuerpo a cuerpo.
Potente remate con ambas piernas y la
cabeza. Le falta precisión en la ejecución para ser un delantero más voraz.
Romeo Lukaku
(WBA. 19 años) progresa adecuadamente pero quizá más al ralentí de lo que se
hacía presagiar cuando era un prodigio de 16 años. Tanque zurdo, de complexión
fuerte, y que puede actuar por todo el frente. Autosuficiencia para fabricar
peligro. Mueve sus 95 kilos con suma rapidez. Cómodo con recepciones lejanas y
asociaciones que no llevan como sello el último pase. Tremenda potencia de disparo. El tiempo le ayudará a mejorar su
toma de decisiones y ganar sensibilidad dentro del área. El Chelsea debe
esperar. Igor de
Camargo (Borussia Mönchengladbach. 29 años) y Jelle Vossen (Racing Genk. 23 años)
son el tercer plato del frente de ataque belga

Así es la prometedora selección belga. Claro que no todo el lienzo es de color rosa. La
paleta todavía sigue presentando tonalidades ocres. Normal. El margen potencial-rendimiento
es muy ancho. La bisoñez la corrige la fugacidad, los desajustes se pulen desde
el banquillo. Uno de ellos es mejorar sin balón. Otro creerse lo buenos que son. Avanzan.